La cica más espectacular que existe. Hojas de un verde oscuro brillante con folíolos lobulados y espinosos, como acebo, y conos de un rojo coral que no tienen comparación en el reino vegetal. Viene de las dunas costeras de Mozambique, así que tolera arena y salinidad. Cultivada en nuestro vivero de Riudoms.
Hay plantas raras y plantas espectaculares. El Encephalartos ferox es las dos cosas. Sus hojas son de un verde oscuro brillante, casi charolado, y cada folíolo está recortado en lóbulos terminados en espinas duras, con un aspecto que recuerda al acebo. De ahí el epíteto ferox: feroz.
Pero lo que la ha hecho famosa entre coleccionistas son los conos. Cuando una planta madura entra en reproducción, produce conos de un rojo coral intenso, encajados en el centro de la corona, de un color que no tiene equivalente entre las plantas ornamentales. No hay ninguna otra cica que llame la atención de esa manera.
En NaturPalm la cultivamos en nuestro vivero de Riudoms, en condiciones de luz controlada mientras es joven.
Es originaria de la franja costera del sur de Mozambique y del norte de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, en la región conocida como Tongaland. Crece literalmente sobre las dunas, a pocos metros del mar, y también en el sotobosque de los bosques costeros.
Ese hábitat explica tres cosas que la diferencian del resto de cicas que se cultivan en Europa: tolera suelos arenosos muy pobres, aguanta el viento y la salinidad marina, y necesita más humedad que una cica mexicana. No es una planta de desierto.
El tronco es corto, muchas veces subterráneo o apenas emergente, y con el tiempo la planta produce hijuelos en la base que forman una mata de varias cabezas. Las hojas miden entre 1 y 1,5 metros y se mantienen rígidas y arqueadas.
El crecimiento es lento, aunque algo más ágil que el de un Dioon: en buenas condiciones de calor y humedad puede sacar una tanda de hojas al año, a veces dos. Cada corona nueva emerge de golpe, de un tono más claro, y va oscureciendo hasta el verde definitivo.
Es dioica. Los conos, cuando aparecen, se mantienen varios meses en la planta.
Es la especie menos rústica de las cicas que trabajamos. Tolera con seguridad hasta -3 o -4 grados centígrados en ejemplares establecidos y en seco; por debajo de eso hay que protegerla. En la costa mediterránea vive en suelo sin problema; en el interior o en zonas de heladas fuertes, la opción razonable es el contenedor.
Es un producto de gama alta y venta sencilla: entra por los ojos. Lo importante es acertar con el destino, porque su límite de frío es real y un error de ubicación se paga. Para litoral, es de las piezas más agradecidas del catálogo.
Todas las especies del género Encephalartos figuran en el Apéndice I de CITES. Los ejemplares de propagación artificial con fines comerciales, como los nuestros, reciben el tratamiento del Apéndice II y pueden comercializarse con la documentación correspondiente. Consúltanos los trámites concretos según el destino antes de cerrar el pedido.
Luz. Semisombra de joven, sol filtrado o pleno sol ya adulta.
Suelo. Arenoso y muy drenante. Tolera salinidad y suelos pobres de costa.
Riego. Medio. Más exigente que las cicas mexicanas. Riego regular en verano.
Cuidados. Bajos. Retirar la corona vieja cuando la nueva haya endurecido. Guantes.
Rusticidad. Baja. Hasta -3/-4 C en ejemplares establecidos (zona USDA 9b-10a).
Crecimiento. Lento, algo más ágil que el Dioon. Una o dos tandas de hojas al año.
Origen. Costa del sur de Mozambique y norte de KwaZulu-Natal, Sudáfrica.





Ejemplar cultivado en nuestro vivero de Riudoms, con cepellón preparado para plantar. Pide fotos y disponibilidad del ejemplar concreto antes de comprar.
FAQs
Resolvemos las dudas que más nos llegan sobre esta especie: cuidados, resistencia al frío y cómo organizamos el envío.
Por las hojas. Cada folíolo está recortado en lóbulos que terminan en espinas duras, con un aspecto parecido al del acebo. Ferox significa feroz en latín. Hay que manipularla con guantes.
Solo en ejemplares maduros, y no todos los años. Es una planta que tarda en alcanzar la madurez reproductiva. Cuando ocurre, los conos de color rojo coral permanecen varios meses en el centro de la corona.
Poco, comparada con otras cicas. Hasta -3 o -4 C en ejemplares establecidos y en seco. En la costa mediterránea va bien en suelo. En interior o zonas con heladas fuertes, lo sensato es cultivarla en maceta y resguardarla en invierno.
Sí, es de las pocas cicas que lo tolera. Crece de forma natural sobre dunas costeras, así que aguanta arena, viento y salinidad. Para jardines de primera línea es una de las mejores opciones de su porte.
Todas las especies del género Encephalartos están en el Apéndice I de CITES. Nuestros ejemplares son de propagación artificial, supuesto que recibe el tratamiento del Apéndice II y permite la comercialización con la documentación correspondiente. Dinos el destino y te confirmamos los trámites antes de cerrar el pedido.
Como todas las cicas, contiene compuestos tóxicos por ingestión. No supone riesgo tenerla en el jardín, pero conviene saberlo si hay animales con costumbre de roer plantas.
Más que una cica mexicana. En verano, riego regular cada semana o diez días, dejando secar la superficie entre riegos. En invierno, muy espaciado. Nunca con el cepellón empapado de forma permanente.
De joven, semisombra o sol filtrado: el sol directo amarillea las hojas tiernas. A medida que madura tolera mucha más luz, y en ejemplares adultos el pleno sol le da la corona más compacta y el verde más oscuro.
Arenoso y muy drenante: sustrato universal mezclado con arena gruesa y puzolana a partes similares. Es su medio natural, que son dunas. Maceta ancha más que profunda, porque el tronco tiende a quedarse bajo.
Si está en maceta, entrándola a un porche o invernadero frío cuando se anuncien heladas. En suelo, velo térmico sobre la corona y acolchado grueso en la base durante los episodios de frío, asegurándote de que el suelo esté seco.
Sí, aunque es delicado. Se separan en primavera, con un corte limpio y dejando secar la herida varios días antes de plantar en sustrato muy drenante. Tardan en enraizar. Si no tienes prisa, dejarlos forma una mata de varias cabezas muy vistosa.
La cochinilla es la habitual, sobre todo en la base de las hojas y en el cogollo de plantas resguardadas. Se trata con aceite de parafina o jabón potásico. Revisar el cogollo al sacar hojas nuevas, que es cuando es más vulnerable.
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