El palmito, pero azul. La variedad cerifera procede del Atlas marroquí y tiene las hojas cubiertas de una cera que las vuelve de un azul plateado intenso, muy distinto al verde del palmito común. Rústico hasta -10 C, sin riego y de porte contenido. Cultivado en nuestro vivero de Riudoms.
El palmito es la única palmera nativa de la Europa continental, y cualquiera que haya paseado por el litoral mediterráneo la ha visto cien veces: mata densa, hojas en abanico, verde brillante. La variedad cerifera es la misma planta, pero de las montañas del Atlas marroquí, y allí la evolución le ha añadido algo que cambia por completo su aspecto.
Las hojas están recubiertas de una capa cerosa que las vuelve de un azul plateado mate. Puestas junto a un palmito común, no parecen la misma especie. El porte y el comportamiento, en cambio, son prácticamente idénticos.
En NaturPalm lo cultivamos en nuestro vivero de Riudoms, a pleno sol, que es la condición del color.
Procede de las montañas del Alto Atlas, en Marruecos, donde crece a mayor altitud que el palmito común y soporta inviernos más fríos. Se encuentra también en el comercio como Chamaerops humilis var. argentea, nombre que se considera sinónimo del mismo material.
Esa procedencia de montaña explica que sea algo más rústica que el palmito de costa y que mantenga el color incluso en condiciones duras: la cera es un mecanismo de defensa contra la radiación y la sequía.
Forma de manera natural una mata densa con varios tallos, por los hijuelos que brotan de la base. Alcanza entre 2 y 4 metros de altura y 2 o 3 de anchura con muchos años, aunque en jardín es habitual verla bastante más contenida.
Las hojas son palmadas, rígidas, divididas en segmentos puntiagudos, y los peciolos llevan espinas duras en los márgenes: hay que podarla con guantes. El crecimiento es lento, incluso en temporada.
Admite dos lecturas en el jardín según cómo se trabaje: si se deja libre, crece como arbusto multicaule; si se eliminan los hijuelos y se limpia el tallo principal, se forma un ejemplar de un solo tronco con la corona arriba, mucho más escultórico.
Tolera hasta -10 grados centígrados en suelo bien drenado, y es una de las palmeras azules más rústicas que se pueden plantar en Europa. Aguanta sequía, viento, salinidad y suelos pobres sin inmutarse.
Es uno de los productos más seguros que se pueden vender: rústico, sin riego, sin plagas relevantes y con una demanda constante. La variedad azul tiene además un valor añadido claro frente al palmito común, que el cliente percibe de inmediato al verlos juntos.
Disponemos de varios calibres, con pasaporte fitosanitario y embalaje para transporte europeo.
Luz. Pleno sol imprescindible. En sombra pierde el azul y tira a verde.
Suelo. Drenante, pobre, calcáreo o arenoso. Tolera salinidad y viento.
Riego. Muy bajo. Sin riego una vez establecido en clima mediterráneo.
Cuidados. Muy bajos. Retirar hojas secas con guantes. Eliminar hijuelos si se busca un solo tronco.
Rusticidad. Alta. Hasta -10 C en suelo drenado (zona USDA 8a-8b).
Crecimiento. Lento. Un ejemplar de porte representa muchos años de cultivo.
Origen. Montañas del Alto Atlas, Marruecos. Sinónimo: var. argentea.





Ejemplar cultivado en nuestro vivero de Riudoms, con cepellón preparado para plantar. Pide fotos y disponibilidad del ejemplar concreto antes de comprar.
FAQs
Resolvemos las dudas que más nos llegan sobre esta especie: cuidados, resistencia al frío y cómo organizamos el envío.
Es la misma especie, Chamaerops humilis, pero la variedad cerifera, originaria del Atlas marroquí. La diferencia está en la capa de cera que recubre las hojas y las vuelve azul plateado. El porte y el comportamiento son casi idénticos.
Es el mismo material. Cerifera y argentea se usan como sinónimos en el comercio para designar el palmito azul del Atlas. Si has visto los dos nombres, estabas mirando la misma planta.
Sí, el color es estructural y permanece durante toda la vida de cada hoja. Lo que cambia la intensidad es la exposición: a pleno sol y con riego escaso, azul intenso; con sombra o riego abundante, más apagado.
Sí. De forma natural crece como mata con varios tallos, pero si se eliminan los hijuelos desde joven y se limpia el tallo principal, se obtiene un ejemplar de tronco único mucho más escultórico. Es una decisión de cultivo que hay que tomar pronto.
Los peciolos, los tallos de las hojas, llevan espinas duras en los márgenes. Hay que podarlo con guantes gruesos. Esa misma característica lo hace excelente como seto defensivo.
Varios calibres en contenedor. Consúltanos disponibilidad y te pasamos fotos del ejemplar concreto antes de cerrar el pedido.
El primer verano, riego profundo cada dos o tres semanas para que enraíce. A partir de ahí, en clima mediterráneo se apaña solo con la lluvia. En invierno, nada.
Drenante antes que fértil. Calcáreo, arenoso o pedregoso le va perfecto, y tolera suelos muy pobres. En terreno arcilloso, plantar sobre caballón con grava gruesa.
No es necesario. Un abonado ligero en primavera acelera algo el crecimiento, que es lento, pero cuidado: el exceso de nitrógeno produce hojas más verdes y menos azuladas.
Solo hojas completamente secas, cortadas cerca del tronco, siempre con guantes gruesos por las espinas de los peciolos. Si quieres un solo tronco, retira también los hijuelos de la base a medida que aparecen.
Puede afectarle, aunque es mucho menos atacado que el Phoenix. En zonas con presencia alta de la plaga conviene aplicar tratamiento preventivo y revisar el cogollo periódicamente.
Sí, hasta -10 C en ejemplares establecidos y con suelo drenado. Es de las palmeras más rústicas del catálogo. Los recién plantados agradecen el primer invierno un acolchado en la base.
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