Una palmera de gran porte es una inversión, y la forma de plantarla decide buena parte de lo que pasará en los diez años siguientes. Los errores más habituales no son de especie, sino de manipulación, de profundidad y de riego. Esta guía repasa el proceso completo, desde que el ejemplar llega hasta el primer verano.
Transporte y recepción
Una palmera grande debe viajar en posición vertical y con el cepellón protegido. Nunca se debe izar por el tronco ni por las hojas: el peso se concentra en puntos que pueden dañar la corona. Al recibirla, revisa que el cepellón esté húmedo, que no se haya roto y que el cogollo no presente daños.
Si la palmera tiene que esperar antes de plantarse, mantén el cepellón a la sombra y sin encharcar. Una espera corta no es un problema; una espera larga al sol sí.
Cuándo plantar
El mejor momento es el otoño temprano o la primavera, cuando la planta puede establecer raíces sin el estrés del calor extremo ni de las heladas. Evita plantar en pleno verano y en pleno invierno. Si la plantación es obligada en una época desfavorable, reduce la exposición al sol y al frío durante las primeras semanas.
El hoyo
El hoyo debe tener entre dos y tres veces el diámetro del cepellón, pero la profundidad tiene que coincidir con la altura del cepellón, no más. Plantar demasiado profundo es uno de los errores más graves: el cuello de la palmera se hunde y puede pudrirse. Plantar demasiado superficial deja las raíces expuestas y la planta se tambalea.
El fondo del hoyo debe drenar bien. Si el terreno es arcilloso o encharcadizo, conviene mezclar la tierra con arena gruesa o grava, o elevar la plantación sobre un montículo. En suelos muy compactos, la raíz no encuentra salida y el ejemplar sufre durante años.
Colocación y relleno
Coloca la palmera en el centro del hoyo, con el cuello a nivel del suelo. Rellena con la tierra original, sin abonar en el momento de plantar: el abono fuerte puede quemar las raíces nuevas. Apisona ligeramente para eliminar bolsas de aire y riega abundantemente para asentar la tierra alrededor del cepellón.
El primer año
- Riego: durante los primeros meses, el sustrato debe mantenerse húmedo pero nunca encharcado. Revisa la humedad con el dedo antes de cada riego.
- Tutor: en zonas con viento, un tutor sujeto con material blando evita que la palmera se mueva y rompa raíces nuevas. Retíralo cuando la planta se sostenga sola.
- Acolchado: una capa de corteza o paja alrededor de la base conserva la humedad y reduce las malas hierbas.
- Poda: no retires hojas verdes. Solo las secas o dañadas, y con herramienta limpia.
- Abonado: espera a la siguiente primavera, cuando la planta ya tenga raíces activas.
Errores que se repiten
Los más frecuentes son tres: plantar profundo, regar cada día sin mirar el sustrato y abonar en el momento de la plantación. Los tres son evitables con paciencia y con el hoyo bien preparado. Si tienes dudas antes de plantar, pregúntanos en el vivero de Riudoms.